Aprender a vivir con nuestras decisiones

Muchas veces nos preguntamos si la decisión o decisiones que hemos tomado son correctas, nos planteamos muchos escenarios para mirar atrás y pensar en el ¿Qué tal sí? ó Si hubiera hecho esto o aquello...Es una pregunta que últimamente me ha estado siguiendo a todas partes. Me he estado preguntando si todas las decisiones que he tomado hasta este punto son las correctas o no. En los últimos días llegó al punto de convertirse en un tormento para mí, no podía realizar mis actividades de la vida diaria sin que dejara de pensar en ello, así que llegó el momento en el que hablé con alguien de confianza para mí, tenía que soltar lo que estaba sintiendo ya que me estaba volviendo loco. De esa conversación quiero compartir con ustedes las reflexiones más importantes y espero que le pueda servir a quien esté leyendo esto:
Tomar decisiones con conocimiento de causa. Antes de tomar una decisión, es importante tener a la mano toda la información posible y validar las opciones que tenemos. Esto puede ayudarnos a tomar una decisión más informada y acertada.
Asumir la responsabilidad de nuestras decisiones. Una vez que tomamos una decisión, debemos asumir la responsabilidad de las consecuencias, tanto positivas como negativas. Esto significa aprender de nuestros "errores" y no culpar a los demás por nuestras acciones. En este punto, me gustaría agregar que, para mí los errores no existen, para mí, son momentos de aprendizaje que nos ayudan a mejorar constantemente. Obviamente hay algunas excepciones.
Perdonarnos y seguir adelante. Todos fallamos, perdemos, fracasamos, pero es importante aprender de estos momentos difíciles y perdonarnos a nosotros mismos. Si nos quedamos atascados en el pasado, nunca podremos avanzar.
Aceptar que la vida es imperfecta. No podemos controlar todo lo que sucede en nuestras vidas. Es importante aceptar que la vida es imperfecta y que habrá momentos de alegría y tristeza. La vida está en constante cambio y nos permite evolucionar, cuando estamos en este punto, necesitamos preguntarnos qué queremos cambiar y si estamos dispuestos a asumir el reto.
Permitirnos sentir emociones. Es normal sentir emociones negativas cuando estamos indecisos o nos sentimos fracasados. Es importante permitirnos sentir estas emociones, pero también es importante no dejar que nos controlen.
Concentrarnos en lo que podemos controlar. Cuando nos sentimos indecisos o fracasados, es fácil centrarnos en las cosas que no podemos controlar. Sin embargo, es importante centrarse en las cosas que sí podemos controlar. Esto puede ayudarnos a sentirnos en control.
Recordar nuestros logros. Todos cometemos errores y tenemos fracasos. Sin embargo, es importante recordar nuestros logros. Esto puede ayudarnos a sentirnos más positivos y motivados.
Tener sueños y metas. Para mí, uno de los puntos más importantes, cuando tenemos un sueño que queremos alcanzar, la mejor forma es convertirlo en una meta, y ¿Cómo se hace? Sólo tenemos que darle un plazo realista, hacer una lista para saber cómo la podemos alcanzar y buscar opciones para encaminarnos en nuestra meta. Cabe agregar que, si es algo que no es realista o que tomará más tiempo del que queremos, podemos pensar en otras opciones que lleven a otros caminos. Lo importante es tener la motivación suficiente para perseguir nuestra meta.
Buscar apoyo. Hablar con alguien de confianza, o buscar ayuda profesional sobre nuestros sentimientos puede ser muy útil. Un amigo, familiar o un psicólogo puede ofrecer apoyo y aliento.
Siguiendo con mi historia, les quiero compartir un poco de una de las situaciones que me llevó a ahogarme en mis pensamientos. A principios de este año cambié de carrera universitaria o pregrado, para mí, que tengo más de 30 años es una decisión difícil, ya que estoy en ese punto de la vida donde quiero estabilidad pero también explorar el mundo. Iba en séptimo semestre en la otra carrera, pero sentía que no estaba aprendiendo y no me interesaban muchas cosas del campo de estudio, sólo algunas muy puntuales. Así que un semestre antes del cambio, decidí detener mis estudios para pensar en qué era lo que quería, cuáles eran mis fortalezas y pensar qué era lo que me gustaba realmente. Ahora, después de haber tomado la decisión del cambio, a veces siento que no fue una buena idea, o que me falta aprender demasiado, o que se me irán los años estudiando, también me pregunto si seré bueno en esto. Como mencioné en mi lista de reflexiones, comprendí que, en primer lugar, tengo que asumir la responsabilidad de mi decisión, aceptar que es normal sentir incertidumbre, aceptar que la vida no es perfecta así que si fracaso, nunca es tarde para tomar otros caminos, y los más importante, tengo metas que me impulsan a continuar con mis estudios para poder alcanzarlas.
Así que para concluir, si estás pasando por un momento parecido, lo más importante es que busques ayuda, pero también, te aconsejo que dejes fluir tus emociones y al mismo tiempo, detente a pensar en qué es lo que quieres, esto te permitirá tener un panorama más amplio a la hora de tomar una decisión, lo que te permitirá elaborar un plan para llevarla a cabo. Además, te dejé la lista de mis reflexiones, creo que pueden ser útiles.
P.D. Recuerda que la vida es una, así que lo más importante es buscar nuestra propia felicidad.



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